YO soy mucho de la Montaña. Soy de la Montaña de toda la vida. De la mar de Castilla. De la que crió a media España con el Pelargón que Nestlé hacía en La Penilla. Soy de la Montaña del sobao pasiego.La que inventó la emigración antes que nadie y eso de los emprendedores antes que existiera tal palabra. Hablo de la Montaña de los montañeses de Sevilla y de los chicucos de Cádiz. La de los jándalos que se vinieron a trabajar a Andalucía con pantalón corto, se pasaron la vida detrás del mostrador de un almacén de ultramarinos o de una tienda de comestibles, durmieron debajo de ese mismo mostrador sin quitarse el babi de crudillo, ahorraron y cuando tuvieron un dinero se establecieron como comerciantes, con tiendas que pregonaban poemáticos nombres en recuerdo de su tierra: El Valle del Pas, La Flor de Toranzo, La Gloria de Villacarriedo. Esa es mi Montaña, qué Cantabria ni Cantabria.ANTONIO BURGOS.

martes, 16 de diciembre de 2014

Los raqueros: su historia...




La palabra raquero (según algunos, del inglés wrecker -ladrón de barcos, saqueador de naufragios-; según otros, del latín rapio-is -arrebatar, arrastrar, llevar violenta o precipitadamente) designa a los niños marginales, huérfanos o de extracción humilde, que frecuentaban los muelles de Santander (Cantabria) durante el siglo XIX y principios del XX sobreviviendo de pequeños hurtos y de las monedas que los pasajeros y tripulantes de los barcos arrojaban al mar para que las sacasen buceando. Según los habitantes de esta zona de la ciudad, el nombre de los raqueros se deriva del apelativo aportado por los tripulantes y pasajeros de los barcos ingleses en los que robaban, pronunciado castellanizado como raquers. Con el tiempo, estos niños llegaron a ser una atracción. Pescaban y pasaban el día en el muelle, bañándose generalmente desnudos o semidesnudos. La gente les tiraba monedas ("perras") al agua para que las sacaran buceando, y se les pagaba por rescatar cosas que caían desde el muelle, como sombreros, alpargatas, etc. El diccionario de la RAE tiene tres acepciones para la palabra raquero. La primera define a una embarcación (véase raquero (embarcación)). Las otras dos se refieren a personas: Hombre que se ocupa en andar al raque (raque: acto de recoger los objetos perdidos en las costas por algún naufragio o echazón). Ratero que hurta en puertos y costas. Ninguna de estas dos definiciones se circunscribe a Santander. Es decir, aunque el fenómeno parece que es típico del pasado de la capital de Cantabria, parece que[cita requerida] también se dio en más lugares y la academia de la lengua permite usar el término para referirse a ellos. La segunda definición sí habla de hurtos, como lo afirmado arriba. Pero la primera no, hace mención a la recogida de objetos perdidos en la costa. Por tanto el diccionario permite, también desde este punto de vista, más usos a la palabra. Ninguna definición del diccionario hace alusión a los niños. Parece que también personas adultas se dedicaban a recoger o hurtar objetos en la costa. El diccionario vuelve a ampliar las posibilidades de empleo de la palabra. El diccionario da las definiciones en presente. Por tanto, a diferencia de lo mencionado arriba, se permite denominar a personas actuales con el término. En lenguaje coloquial, en la zona de Cantabria, también se denomina "raquero" a una persona malhablada, que utiliza muchas palabras malsonantes. http://es.wikipedia.org/
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