YO soy mucho de la Montaña. Soy de la Montaña de toda la vida. De la mar de Castilla. De la que crió a media España con el Pelargón que Nestlé hacía en La Penilla. Soy de la Montaña del sobao pasiego.La que inventó la emigración antes que nadie y eso de los emprendedores antes que existiera tal palabra. Hablo de la Montaña de los montañeses de Sevilla y de los chicucos de Cádiz. La de los jándalos que se vinieron a trabajar a Andalucía con pantalón corto, se pasaron la vida detrás del mostrador de un almacén de ultramarinos o de una tienda de comestibles, durmieron debajo de ese mismo mostrador sin quitarse el babi de crudillo, ahorraron y cuando tuvieron un dinero se establecieron como comerciantes, con tiendas que pregonaban poemáticos nombres en recuerdo de su tierra: El Valle del Pas, La Flor de Toranzo, La Gloria de Villacarriedo. Esa es mi Montaña, qué Cantabria ni Cantabria.ANTONIO BURGOS.

lunes, 15 de diciembre de 2014

El antiguo Colegio de Los Agustinos



La presencia de los agustinos en Santander, siempre en el campo de la educación, se remonta al año 1902. El Colegio tiene sus orígenes en las escuelas de Rúa Mayor y en el Colegio Cántabro, orgullo que fue de sus alumnos y de la ciudad entera de Santander. Este Colegio, uno de los mejores de Europa, funcionó en nuestra ciudad de 1917 a 1936 y fue dirigido, en su parte académica por los PP. Agustinos. Al empezar la guerra española, el Cántabro fue incautado, pero al acabar, los Agustinos decidieron reemprender sus tareas docentes y, de manera provisional, y para aquel curso del 37-38, adecuaron un pequeño piso en la calle Castelar, 41, donde un centenar de niños, en su mayoría del Cántabro, recibían sus clases. En el curso 38-39 los agustinos ya pudieron iniciar las clases en el Colegio-Preceptoría que habilitaron en la calle Alcázar de Toledo, con el mismo profesorado del Cántabro y sirviéndose del material de enseñanza que allí había, pero con nuevo nombre, el Colegio empezó a llamarse «San Agustín». En 1972, cuando se compra un terreno en las proximidades de El Sardinero, y el afamado arquitecto D. Ricardo Lorenzo diseña el Colegio que todos conocemos hoy.
Foto de CANTABRIA Y SANTANDER EN EL RECUERDO
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